Hay un momento que casi todas las organizaciones en crecimiento atraviesan sin darse cuenta.
Alguien del equipo —normalmente quien lidera operaciones, a veces finanzas, a veces quien dirige— se ha convertido, sin proponérselo, en el lugar donde aterrizan todas las preguntas sobre personas:
¿Cómo redactamos esta vacante? ¿Cuánto le pagamos a quien entra?
¿Por qué dos personas que hacen un trabajo parecido ganan distinto?
Un manager acaba de compartir un conflicto de su equipo y no había proceso que ofrecerle, así que improvisó uno.
Nada de esto está en la descripción de cargo de esa persona. Todo esto es ahora su trabajo.
Si esto te suena familiar, probablemente ya te has preguntado si es momento de contratar a alguien que se encargue de recursos humanos. Es un buen instinto, pero no es del todo la pregunta correcta —y responder la pregunta equivocada es como las organizaciones terminan gastando un año y un sueldo en resolver el problema que no era.
La respuesta habitual, y por qué se queda corta
Busca esta pregunta y encontrarás una respuesta bastante consistente: contrata a alguien dedicado a RR. HH. cuando tengas alrededor de 50 personas en tu equipo, o antes, si el riesgo de cumplimiento legal te quita el sueño.
Ese consejo no está mal. Las obligaciones laborales son reales y no esperan a que te sientas listo: desde que contratas a la primera persona, el código laboral de tu país ya te aplica, y la exposición crece con el equipo. Y sí existe un punto de inflexión —entre las 40 y las 60 personas— en el que el volumen de trabajo de gestión de personas supera lo que alguien puede cargar "además de su cargo".
El problema es que ese marco asume que contratar a una persona es la única jugada disponible. Para la mayoría de las organizaciones que se hacen la pregunta —comúnmente las que están entre 15 y 45 personas— contratar a alguien de RR. HH. a tiempo completo puede ser prematuro, pero seguir como están sale caro en silencio. Estás atrapado entre una respuesta demasiado grande y una respuesta que es "espera". Ninguna sirve.
La pregunta útil no es ¿cuándo contratamos a la persona de RR. HH.? Es ¿cuándo empiezan los sistemas improvisados a costarnos más de lo que nos ahorran? —y qué hacemos al respecto que no sea simplemente publicar una vacante.
Qué está pasando en realidad: la deuda de gestión de personas
Cuando una organización crece sin construir su gestión de personas intencionalmente, acumula lo que yo llamo deuda de gestión de personas: el costo compuesto de decisiones que fuiste posponiendo porque siempre había algo más urgente.
Aparece de tres formas.
Deuda de claridad. Los roles, las expectativas y quién decide qué nunca se pusieron por escrito. La gente no tiene claro qué le corresponde, dónde termina su autoridad ni a quién acudir. El trabajo se cae por las grietas, o tres personas lo hacen dos veces.
Deuda de liderazgo. Se ascendió a personas a roles de manager porque eran buenas en el cargo anterior, y luego se les entregó sin estándares, sin formación y sin acompañamiento. Lideran como las lideraron a ellas, o como suponen que deberían hacerlo.
Deuda de consistencia. Contratar, dar retroalimentación, promover y definir sueldos ocurre distinto cada vez, según quién esté presente en la sala de reuniones y qué tan ocupada esté. No hay una lógica que alguien pueda explicarle a una persona nueva —o a un donante.
Como toda deuda, ésta cobra intereses. Los pagas en las horas que quien lidera operaciones dedica a un trabajo para el que no fue contratado. Los pagas en rotación que no sabes explicar. Los pagas en la brecha lenta entre la organización que querías construir y la que realmente está funcionando —y, con el tiempo, en la confianza de tus donantes en que puedes sostener el crecimiento de forma responsable.
Casi ninguna organización decide asumir esta deuda. La acumula, una postergación razonable a la vez.
Señales de que tu organización dejó atrás el RR. HH. improvisado
No necesitas un número de personas para saber que estás cargando demasiado de esto. Necesitas mirar con honestidad cómo ocurre el trabajo. Algunas señales:
- Quien lidera operaciones o finanzas es, de hecho, el área de personal, y eso no está en su descripción de cargo.
- La incorporación de alguien nuevo depende de quién tenga tiempo esa semana y de qué se acuerde de cubrir.
- Dos personas que hacen un trabajo comparable ganan distinto y nadie puede explicarte la razón.
- Perdiste a alguien valioso en el último año y no pudiste dar una cuenta clara de por qué se fue.
- Un manager te trajo un problema de personal y te diste cuenta de que no había proceso que entregarle: tuviste que inventar la respuesta en ese instante.
- Los encuentros de equipo —los retiros, los almuerzos compartidos— se sienten como si estuvieran cubriendo algo más intencional que no has tenido el tiempo de construir.
- Toda decisión sobre personal escala hacia ti o hacia otra persona, porque el criterio vive en su cabeza y no en un sistema.
Una o dos de estas es normal en una organización joven. Cuatro o cinco significa que el enfoque improvisado dejó de servirte, y que el costo ya se está pagando —solo que no en una línea del presupuesto que puedas ver.
¿Persona, o sistema? Un marco de decisión
La elección no es "contratar o esperar" —y el número de personas no la resuelve. Dos organizaciones de 30 personas pueden estar en lugares completamente distintos: una todavía hace pasar cada decisión por quien la fundó y vive de convocatoria en convocatoria; la otra tiene un equipo de liderazgo y compromisos que sobreviven a cualquier donante. Necesitan cosas distintas.
Lo que mueve la respuesta es la madurez organizacional —a grandes rasgos, tres etapas:
Liderazgo fundacional. Las decisiones se concentran en quien fundó la organización o en un núcleo pequeño; el financiamiento es episódico; los roles son deliberadamente flexibles. (A menudo bajo ~15 personas.)
Todavía no necesitas a alguien dedicado a recursos humanos —contratarlo sería un encaje incómodo para ambas partes. Necesitas construir la capa fundamental una vez, bien: roles y decisiones claras, un proceso de contratación repetible, un estándar básico de qué significa liderar un equipo aquí. Eso es un proyecto, no un cargo.
Más allá de la etapa fundacional. La organización ya tiene compromisos que superan cualquier convocatoria y más managers de los que quien dirige puede acompañar. Los sistemas improvisados están visiblemente tensionados —esta es la etapa donde más se siente. (A menudo entre ~15 y 45 personas.)
Empieza con un diagnóstico para entender qué deuda te cuesta más y en qué orden atenderla. Luego incorpora a una persona generalista de recursos internos o trabaja con un asesor externo para construir los sistemas. Evita contratar a alguien de tiempo completo para un rol sin definir esperando que ordene las prioridades por su cuenta.
Institucionalización. La reputación y los compromisos de la organización sobreviven a quien la fundó; los donantes esperan gobernanza y continuidad. La gestión de personas es infraestructura, no un favor. (A menudo sobre ~45 personas, o antes si hay exposición legal significativa.)
Es momento de una contratación dedicada —pero después de saber qué va a liderar esa persona, o heredará lo improvisado y pasará su primer año apagando incendios.
El hilo conductor: una persona contratada después de que los sistemas están definidos puede tener éxito. Una persona contratada en lugar de definirlos, normalmente no —sin importar cuánta gente tengas.
¿Qué significa "construir los sistemas primero"?
Puede sonar abstracto, así que aquí está la versión concreta. Cuando las organizaciones construyen su base de gestión de personas, el trabajo suele ir más o menos en este orden:
- Roles y decisiones claras. Qué le corresponde a cada persona, dónde termina su autoridad y quién decide qué. Casi todo lo demás se vuelve más fácil cuando esto existe.
- Un proceso de contratación repetible. Una secuencia definida —cómo se abre una vacante, cómo se evalúa a las candidaturas, quién participa, cómo se toma la decisión— para que contratar deje de consumir a quien lidera operaciones.
- Una lógica salarial. No una estructura rígida de bandas, sino una razón que puedas explicar en voz alta: por qué este rol paga lo que paga y cómo se relaciona con los roles a su alrededor.
- Expectativas de liderazgo. Un estándar compartido y por escrito de lo que le corresponde a un manager aquí —reuniones uno a uno, retroalimentación, desarrollo— para que liderar deje de improvisarse persona por persona.
- Un ritmo de conversación y seguimiento. Una cadencia predecible para que la gente sepa cómo va, en lugar de enterarse solo cuando algo salió mal.
Nada de esto requiere un equipo grande ni un presupuesto grande. Requiere decidir construirlo intencionalmente, una vez, en lugar de reconstruirlo de manera informal cada vez que aparece la pregunta.
El costo de "ya lo resolveremos después"
Vale la pena ponerle un número a lo que cuesta el enfoque improvisado, porque suele sentirse gratis y no lo es.
Digamos que quien lidera operaciones gana 2.000 USD al mes y dedica el 30 % de su tiempo a trabajo de personas no planificado —contratar, incorporar, suavizar conflictos, responder preguntas sobre beneficios. Eso es alrededor de 7.200 USD al año en sueldo dirigido a un trabajo para el que esa persona no fue contratada ni formada. Y esa cifra es antes de contar el costo de una contratación que no funciona, o de perder a alguien valioso porque la relación con su manager nunca se diseñó para funcionar.
La otra versión frecuente de "después" es "lo resolvemos internamente". Alguien lo va a revisar. El área de sistemas va a armar el registro. La oficina de RR. HH. de la organización paraguas se va a hacer cargo. A veces es cierto. Muchas veces, seis meses más tarde, no se construyó nada, la misma persona sigue cargando lo mismo, y la organización simplemente perdió medio año. La brecha entre "lo resolvemos" y que algo efectivamente se resuelva es donde vive el costo silencioso.
Por dónde empezar
Si reconociste a tu organización en algún punto de todo esto, el siguiente paso es pequeño.
El People Systems Snapshot es gratuito, autoguiado y toma unos tres minutos. No te vende nada —es una forma de ver cuál de los tres tipos de deuda te pesa más, para que puedas tener una conversación interna más clara sobre qué hacer.
Si ya sabes que necesitas priorizar y ordenar el trabajo, para eso está El Diagnóstico Organizacional: un proceso de tres semanas que termina en una hoja de ruta a 90 días sobre la que puedes actuar.
Pasé una década en roles de personas y cultura dentro de organizaciones de impacto social, incluyendo la dirección de RR. HH. en una ONG internacional, antes de empezar esta práctica. He sido la persona que carga los sistemas improvisados, y he construido los que los reemplazaron. Si te sirve conversarlo, ese es el trabajo.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué tamaño necesita RR. HH. una organización sin fines de lucro?
No hay un número único. El código laboral te aplica desde tu primera contratación. Una persona dedicada a RR. HH. de tiempo completo suele tener sentido alrededor de las 45 a 60 personas, pero las organizaciones entre 15 y 45 normalmente necesitan sistemas de personas definidos mucho antes de necesitar a alguien que los administre.
¿Una organización social puede tercerizar la gestión de personas?
Sí. Muchas organizaciones pequeñas y medianas trabajan con una aliada externa o consultora para construir sus sistemas de personas y, en algunos casos, para sostenerlos de forma continua. Suele ser el paso correcto antes de una contratación de tiempo completo, porque define el rol que esa persona ocupará después.
¿Quién lleva la gestión de personas en una organización pequeña?
En la mayoría de las organizaciones bajo 20 personas, lo lleva quien coordina operaciones o finanzas, de manera informal y normalmente sin formación. Ese arreglo funciona por un tiempo y luego, en silencio, deja de funcionar.
¿Qué debería construir una organización antes de contratar a alguien para RR. HH.?
Roles y decisiones claras, un proceso de contratación repetible, una lógica salarial defendible, expectativas de liderazgo por escrito y un ritmo de conversación regular. Quien se contrata después de que esto existe puede construir sobre ello; quien se contrata antes pasa su primer año apagando incendios.
Seguir leyendo
- Does Your Nonprofit Need an HR Person Yet? (versión en inglés)
- Señales de que tu organización dejó atrás el RR. HH. improvisado
- Persona interna, aliada externa o consultora: opciones para una organización de 30 personas